Ruidos

Sképsis · Reflexiones

σκέψις

Del griego antiguo: observar con atención, examinar sin apresurarse a concluir.

Investigar sin cerrar respuestas.

Los ruidos suelen distraerme, desconcentrarme, sobre todo los de mi cabeza.

De niña mis papás pensaban que era sorda. No hablaba casi nada y con nadie. Una de las hipótesis era que quizá no escuchaba. Pero no había ningún problema con mi audición; esa no era la causa.

Ahora de adulta, no tengo ningún problema para "hablar", sobretodo de los temas que me apasionan, no sé si fue madurez, seguridad o años de análisis, pero digamos que ese ya no es el tema. Lo curioso es que, ahora, ciertos sonidos me resultan insoportables: el golpeteo de los platos, un sillón de piel cuando mi hijo se lanza, el  ruido de alguien masticando, entre otros. Y sobre todo cuando estoy al teléfono y alguien me habla al mismo tiempo: me salgo de mí, manoteo, hago ojos -“Shhhhh, no escucho”-. Llegué a pensar que, efectivamente, era medio sorda.

Fui al otorrino.

Prueba de audición.

Todo bien.
No es el oído”, comentó el médico. “Debe ser atención”.

Y ahí empezó a hacer sentido.

No es que no escuche.
Es que no logro elegir qué escuchar.

Me cuesta trabajo silenciar o bajarle el volumen a ciertos estímulos para centrarme en otros.

A partir de esto me quedé reflexionando: eso mismo me pasa por dentro. Cuando algo en mi inmediatez suena más fuerte —una exigencia, una preocupación, una urgencia— dejo de escuchar mis voces más profundas.

El ruido interno también me distrae muchas veces de lo realmente importante.

Y lo importante casi nunca es lo que más ruido hace.

Lo realmente importante o lo que nos da paz suele hablar bajito.
No irrumpe.
No exige.
No se impone.

Las autoexigencias gritan:
Las listas mentales.
Los “deberías”.
Los “no es para tanto”.
Los “aguanta”.

Y cuando todo eso sube el volumen, lo otro queda sepultado.

Bajarle al ruido no siempre significa que el mundo de calle.
A veces significa dejarnos de exigir tanto, no querer resolverlo todo "ya", dejar de responderle primero a la urgencia y así lograr escuchar lo que está debajo.

Porque quizá no se trata de aprender a escuchar más,
sino de aprender a saber qué escuchar.

Sandra L Vargas

Soy Sandra…

Psicóloga y psicoanalista. Mi camino comenzó temprano, primero como paciente y luego como alguien profundamente interesada en comprender la experiencia humana desde dentro. Me formé en psicología y Psicoanalista en México y en España. Desde 2008 tengo mi práctica privada. A lo largo de los años he combinado el trabajo clínico, la docencia y la creación de espacios de acompañamiento emocional, convencida de que el autoconocimiento no es un destino sino un proceso vivo. Este espacio nace de ese recorrido: un espacio para pensar, sentir y abrir preguntas, en comunidad.

Sképsis · Reflexiones es el blog de ABRIR, un espacio de salud emocional y autoconocimiento donde exploramos emociones, cuerpo y relaciones para abrir preguntas y crear comunidad.

contacto@sandralvargas.com

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